Con el Obispo de Sigüenza

Les voy a contar una anécdota que detallo más en mi libro. Cuando estudiaba Preuniversitario, los jesuitas nos llevaron al convento de los Jerónimos de Murcia para hacer ejercicios espirituales. Después de unas buenas meditaciones sobre el infierno y sobre la bondad divina, hábilmente dirigidas por el padre Juan Casamayor, fui a su despacho para pedirle confesión general. Así lo hice y ya tranquilo de la carga del pecado que me había dejado en el confesionario, le pregunté: “¿Padre, usted cree que yo tengo vocación?”. Te responderé con toda sinceridad _me dijo_ en mis años de director espiritual no he encontrado una vocación tan clara como la tuya”  Hoy me sorprende… pero recuerdo que el dilema era real en mi conciencia.

 

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