Garzón se sentía “socialista sin carné”

En mi libro lo comento con más detalle.  Garzón me pareció simpático y un juez honesto. Era joven, tenía bastante fama y mucho reconocimiento social, pero yo intuía que no estaba contento con el poco caso que se le hacía en el Gobierno. Era un buen conversador y le gustaba contar chistes, aunque le noté un gran deseo de protagonismo. En esa comida en el Asador Donostiarra reconoció que era “un progresista sin partido que quería ayudar a los que más necesitaban. Soy socialista visceral, pero no de carné ni militancia” Ahí vi la posibilidad de traerlo a las listas políticas del PSOE.

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